August 22, 2017

Traslados

With the release of the bestseller Traslados, Silvia Korenblum, psychologist and diplomatic spouse, describe and explore the transitory migration of diplomatic life and its impact on the family. Diplomat Magazine decided to publish this powerful companion book designed for diplomats and their families, in its original language.

Chapter one

Por Silvia  Korenblum.

Las familias en tránsito son aquellas que migran de ciudad o de país, por un período de tiempo determinado.

En la antigüedad, la migración era una epopeya: los pueblos nómadas llegaban de un lugar a otro midiendo cada paso en la distancia caminada, sintiendo el cambio de un clima a otro, experimentando la aventura de los ríos recorridos, de las montañas escaladas, de las cuestas bajadas. El tiempo entre la salida y la llegada, generalmente extenso, hacía que uno tuviera la real dimensión del espacio y del camino recorrido.

En la actualidad, por el contrario, pasamos de un clima a otro, cambiamos de huso horario, de una geografía a otra, del invierno más helado al verano más caluroso, sin ese tiempo acorde que permitía “hacerse a la idea” de la antigüedad.

La globalización ha cambiado muchas cosas, y entre ellas el mundo se ha convertido en algo más abarcable y más pequeño. El avance de la tecnología de las telecomunicaciones, que conecta en tiempo real a dos personas que se encuentran en distintos puntos del globo, los medios de comunicaciones y la internet nos permiten conocer, desde nuestra casa, lo que sucede en el rincón opuesto del mundo.

“El libro “Traslados , la mudanza internacional y su impacto familiar” Fue concebido para explicar y tratar de ayudar con los problemas de las familias de los diplomáticos en los sucesivos traslados, tanto en las salidas al exterior como en los regresos. Para esto se vale del relato de historias de quienes pasaron por la experienciacon los distintos puntos de vista de las funcionarias, los funcionarios, sus parejas y sus hijos. Es un trabajo en donde se plantean las ventajas y las desventajas del proceso.Se incluye el analisis de temas tales como la adaptacion, el shock culturl, el duelo por la lejania de la familia extensa y el retorno, entre otros.”,  Silvia Korenblum.

Finalmente, los medios de transporte, principalmente el avión, nos permite movernos con total facilidad entre distintos países. El ser humano, que antes era capaz sólo de caminar, ahora puede navegar y volar y conectarse con un  “clic”.

Uno de los rasgos más importantes de la globalización está dado por la transnacionalización de las empresas y los capitales, por la ausencia de fronteras en cada vez más actividades y quehaceres. Ello incide en un aumento muy importante de las familias que, principalmente por motivos de trabajo, se vuelven familias en tránsito.

Es decir, las migraciones temporarias son cada vez más frecuentes, y hay cada vez más gente que hace o ha hecho una o varias migraciones transitorias en su vida.

Los que específicamente saben que tienen este tipo de trabajo desde el principio son los diplomáticos. En estos casos la migración internacional ya no es una situación de vida excepcional, sino que se convierte en una forma de existencia.

Es por definición una carrera que implica a la familia y a su característica de expatriado siempre en forma transitoria.

Es una migración con un boleto de vuelta, lo que quiere decir que el país en el cual se va a vivir, es de paso. Muchas veces no se sabe por cuánto tiempo, pero la idea de “vuelta” es una referencia que se conoce desde el principio.

En el mejor de los casos, uno puede saber hasta cuándo estará en ese país, como puede suceder con los estudiantes, o los que tienen un contrato con un límite establecido, como algunos ejecutivos o los diplomáticos de ciertos países. Pero, lo más probable, es no tener una fecha segura de regreso al país de origen o de traslado a un tercer país, ya que algunos migrantes transitorios o “transmigrantes” vuelven a su país de origen, pero otros van a un país nuevo.

Este ticket de regreso está siempre presente. Es lo que le indica a esa familia que su estancia es “por un tiempo”, aunque este sea extremadamente variable, justamente porque el avance de la globalización puede estrechar los tiempos de manera, en algunos casos, hasta insólitas.

La característica del migrante transitorio es que no puede echar raíces, el expatriado en tránsito sabe que se va a ir. No debe tirar anclas.

Uno de los problemas más importantes que surge en estas familias se refiere a la organización del quehacer de sus integrantes. Cada uno de ellos tiene sus propias características, sus propias necesidades, atraviesa diferentes etapas de sus ciclos vitales, por lo que el papel que desempeñará cada uno será distinto al de los demás, de acuerdo a sus intereses personales y el lugar que le toca ocupar en la familia.

Las mudanzas, en sí mismas, son un fuerte factor estresógeno y las familias migrantes están expuestas a adaptaciones y sobre adaptaciones que no son fáciles, ni tan glamorosas como pueden ser vistas desde afuera.

En efecto, es normal que alguien que escucha que una familia se muda a otro país por un tiempo determinado o indeterminado, en condiciones económicas buenas o muy buenas, sienta, con toda candidez, que se trata de una gran aventura, excitante y atrayente, que no puede contener ningún componente negativo.

Esta creencia se extiende a los mismos protagonistas. ¿Cómo van tener problemas si la vida que tienen es privilegiada? Por lo tanto, aquí se da una paradoja que se asemeja a “la jaula de oro”.

En esta jaula de oro, cada integrante de la familia se ubicará de distinta forma en el devenir que el traslado implique. El cónyuge (la mujer por lo general, aunque no exclusivamente como se verá más adelante) y los hijos acompañarán la decisión, haciendo que toda la familia asuma el desafío

El cambio en un individuo tendrá repercusiones inevitables en su grupo de referencia y en su familia.

Están las familias que se quedan en su país de origen y hay otras que acompañan. Ambas situaciones no son sin consecuencias para el “actor”, como tampoco lo son para sus acompañantes.

Es por ello que las familias en tránsito son diferentes de aquellas que no lo son. Han pasado y pasan por situaciones que las hacen distintas a la gran mayoría de las familias que no han pasado por esas experiencias.

Gran parte de la gente afectada por esta realidad tiende a minimizar o negar este hecho. Así, se le resta importancia a los esfuerzos que se realizan para reacomodarse y adaptarse a las nuevas situaciones, y dejar lo que hasta entonces era su hogar, su país, lo cotidiano, con el fin de transformar el nuevo lugar, hasta allí perfectamente desconocido, en el hogar, el país y lo cotidiano.

Este dato de la realidad, si se niega, minimiza o si se silencia, volverá actuado, en forma de síntoma, en todos o en alguno de los miembros de la familia, en cuyo caso se investirá como paciente índice. Este paciente índice absorberá la calidad de “visitante” (el extraño), mientras que el resto de la familia será “local”.

La familia tendrá la sensación de que se adapta rápido, y que la adaptación es “fácil”, que el país es fácil, mientras que el que será “difícil” es ese integrante de la familia al que le cuesta (el adolescente, el niñito difícil, la mujer histérica). La situación no será lo difícil, sino el miembro de esa familia que absorberá toda la dificultad, haciéndose cargo del problema en general.

Silvia Korenblum, autora de Traslados.

Ángeles era una niña de 5 años, hija de diplomáticos uruguayos, la mayor de tres hermanitos. Los tres habían nacido en Francia y al ser trasladados nuevamente al Uruguay, los padres –muy preocupados en no causarle angustias– decidieron no decirle nada del cambio. Así, llegaron a Uruguay como si no pasara nada, nadie hablaba de lo que habían dejado, ni de lo que les estaba costando readaptarse: otra vez la convivencia con la familia extensa, la nueva realidad del país, etcétera. Todos estaban como si nada, pero Ángeles desarrolló una alopecia severa, su pelo se comenzó a caer, se quedó sin raíces.

En este caso, en donde estaba el silencio de los padres, la cabellera de Ángeles hablaba. Cuando los padres, finalmente, pudieron hablar del esfuerzo de adaptación, de la tristeza de dejar a los amigos y lo conocido, no sólo entre ellos sino también con su hija, la alopecia cedió.


La autora Silvia Korenblum, nació en Buenos Aires y es Licenciada en Psicología, Universidad de Buenos Aires. Tiene un Post grado en terapias de familias y parejas, además de un Magister en psiconeuroendocrinologia . 

Es Especialista en problemas de desarraigo y adaptación, ha ejercido su práctica clínica en diversas instituciones clínicas y hospitalarias. Ha trabajado dictando seminarios y coordinando talleres de orientación a padres de niños y adolescentes atravesados por la problemática de la migración, en diferentes países.
Es Autora de numerosas ponencias y artículos sobre su especialidad y del libro Familias en Transito, Lumen humanitas 2003.
Casada desde hace 25 años con un diplomático.
Actualmente vive en Bruselas, ejerciendo su practica clinica, terapia y coaching on line.

Comments are closed.