June 22, 2018

Etapas del desarrollo, crisis vitales y familias migrantes 4/4

Por Silvia Korenblum.

Las etapas del desarrollo con sus crisis vitales son esperables para todos los individuos. Surgen desde la naturaleza misma de la biología y de la sociedad y atraviesan la estructura familiar.

La vejez, enfermedad y muerte de los abuelos

Para la familia en tránsito esta es una etapa muy complicada que se vive llena de culpas por no estar. Es una instancia en la que es muy difícil estar lejos.

En la gran mayoría de las entrevistas los momentos más dolorosos se asocian al miedo a que eso ocurra cuando ellos estén afuera. Aquí las familias que funcionan bien pueden modificar abiertamente sus lealtades –sea con sus familias de origen o con su propios hijos– a medida que lo requieran los cambios de su ciclo vital, en tanto que las familias disfuncionales no pueden adaptarse a estas nuevas exigencias.

En general estas etapas son muy difíciles y vividas con mucha culpa sin saber bien dónde es que hay que estar. Si con los padres o con los hijos, la enfermedad de un padre teniendo hijos pequeños, la muerte del padre, ¿Me quedo o me voy? Dejar a los hijos ante enfermedad del padre o madre. “¿Dónde es que debo estar?”

La distancia, respecto de una familia extensa, hace que las relaciones cobren una dimensión distinta. Por eso los duelos se van vi- viendo como de a capítulos, cada vez que se viaja o se tiene contacto, porque la persona ausente no formaba parte de la cotidianidad.

 Aníbal M. perdió a su padre estando en el exterior. Cuando viajaba a su país de origen y veía a su madre y hermanos se daba realmente cuenta de la ausencia. “… de mi padre no vi ni su deterioro, ni su muerte… Cada visita a mi país me acercaba más a su muerte, no porque no lo supiera estando afuera, pero el estar ahí lo hacía más doloroso, diría que más real. Además iba muchas veces al cementerio, porque después no iba a poder… En lo que hace a mi madre y mis hermanos, cuando ya había pasado algún tiempo, sentía en mi casa que mi presencia les hacía más honda la ausencia del viejo.”

El duelo se extiende en el tiempo, porque la persona se enfrenta con la ausencia de una forma pausada y sostenida. Y con los efectos de esa ausencia en su familia extensa. Los duelos se viven separadamente, y muchas veces la distancia acentúa un desfasaje entre los distintos miembros de la familia que puede darse simultáneamente en un proceso de duelo compartido.

Compartir el reconocimiento de la muerte, así como la experiencia de la pérdida, ayuda ver en los demás ese proceso, brinda una visión de las distintas fases de duelo por las que van pasando los otros.

En un duelo privado no hay referentes. Ni del tiempo ni del momento por el que la familia está pasando. Es un duelo en la distancia y por ende más largo, sostenido y solitario potenciado por la enorme culpa de no estar y no haber estado.

 

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La autora Silvia Korenblum, nació en Buenos Aires y es Licenciada en Psicología, Universidad de Buenos Aires. Tiene un Post grado en terapias de familias y parejas, además de un Magister en psiconeuroendocrinologia . 

Es Especialista en problemas de desarraigo y adaptación, ha ejercido su práctica clínica en diversas instituciones clínicas y hospitalarias. Ha trabajado dictando seminarios y coordinando talleres de orientación a padres de niños y adolescentes atravesados por la problemática de la migración, en diferentes países.

Es Autora de numerosas ponencias y artículos sobre su especialidad y del libro Familias en Transito, Lumen humanitas 2003.

Casada desde hace 25 años con un diplomático. Actualmente vive en Bruselas, ejerciendo su practica clinica, terapia y coaching on line.

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Fotografia Pablo Grinspun.

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